Mostrando entradas con la etiqueta datos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta datos. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de junio de 2018

Capacidad Estadística de un País

El BID ha desarrollado el Índice de Capacidad Estadística Nacional (ICEN), este índice permite medir de forma cuantitativa la capacidad de los sistemas estadísticos de los países de América Latina; la capacidad estadística es “la existencia de una estructura o sistema permanente que disponga de los recursos necesarios para generar de manera sostenida datos estadísticos relevantes y de calidad, y para difundirlos adecuada y oportunamente”.

El ICEN, es una medición compuesta de cuatro dimensiones principales: recursos, normas y prácticas institucionales, metodologías y difusión.

La primera se refiere a los recursos financieros (presupuesto), humanos (empleados y salarios), tecnológicos (software) y físicos (equipos, infraestructura) con los que cuenta una entidad de estadística para producir la información. Estos son centrales, debido a que en cantidades adecuadas otorgan capacidad operativa a las oficinas.

En segundo lugar, las normas y prácticas institucionales son aquellas que regulan la existencia y organización de la entidad estadística y del sistema en su conjunto, así como su rol de coordinador y articulador del mismo.

Las metodologías, que componen la tercera dimensión, hacen referencia a las técnicas mediante las cuales se recoge y procesa la información siguiendo estándares internacionales validados, controles de calidad, y métodos que generen información coherente y comparable de forma longitudinal y transversal.

Finalmente, la dimensión de difusión se refiere a las metodologías usadas para hacer accesible la información a los diversos usuarios, de forma transparente, oportuna y resguardando la confidencialidad de los datos.

Para medir el ICEN se aplicaron cuestionarios a diferentes actores en los 10 países. Un cuestionario fue llenado exclusivamente por funcionarios de la entidad estadística, mientras que otros fueron aplicados a funcionarios del Sistema de Estadística Nacional (SEN), académicos, periodistas y usuarios del sector privado. La información provista por estos dos tipos de actores, productores y usuarios permitió estimar de forma más integral la capacidad de los sistemas estadísticos nacionales. El puntaje resultante se encuentra en un rango de 1 a 10, donde 1 indica un bajo nivel de capacidad y 10 uno muy alto.

La herramienta se ha aplicado para medir la capacidad estadística de 10 países en el año 2015 y 2016, sus componentes y su forma de aplicación. Asimismo, se ha presentado el ranking de países. Se observa que, este ranking se encuentra asociado con los niveles de capacidad generales de los Estados, pero al mismo tiempo se confirma que en algunos casos los niveles de capacidad estadística son superiores a lo que se esperaría por su entorno.

El informe completo puede descargarse de este enlace:¿A quién le importa saber? .

lunes, 23 de abril de 2018

Margen de Error



Hice una apuesta con el presidente. Él estimó que la población del Perú llega a 32 millones; yo que apenas somos 30 millones. La apuesta se dio durante una exposición ante el Consejo de Ministros acerca del censo nacional que se realizará el próximo 22 de octubre.


Tramposamente, me aproveché de información que aún no es de dominio público. Habiendo transcurrido casi diez años desde el último censo, nadie sabe a ciencia cierta el tamaño exacto de la población, pero los expertos saben que se vive una desaceleración, consecuencia de una reducción en la natalidad. La familia peruana promedio ya no consiste en cinco sino en tres y medio personas pero el efecto de esa tendencia no se ha incorporado aún en las estimaciones de población publicadas. En Internet, por ejemplo, hay afirmaciones oficiales recientes que respaldan la apuesta del presidente, y señalan una población del orden de 32 millones.

Hace dos o tres décadas, el dato poblacional era interesante pero poco relevante en la vida nacional. Hoy, gracias a las nuevas tecnologías de procesamiento digital los datos están en el centro de la conducción, tanto del Estado como de los negocios. Los medios se llenan de números, los censos y las encuestas se multiplican, y no sorprende entonces que el censo motive una larga discusión por parte del Gabinete. Hoy, los planes y presupuestos de cada sector del Gobierno se formulan y se aprueban en base a diversas estadísticas que, en su mayoría, son provistas por el INEI, y que en gran parte se sustentan en los datos del censo.

Ese nuevo apetito por los datos nos obliga a una reflexión acerca de su calidad, en especial acerca del famoso “margen de error”. Este término aparece cada vez que se publican encuestas, creando una impresión de exactitud. Pero es engañoso porque induce a pensar que el pequeño error técnico que dicen medir es el único posible error. Sin embargo, las encuestas pueden contener una variedad de errores no sospechados por el lector, derivados de un inadecuado diseño del cuestionario o de un trabajo de campo imperfecto. La posibilidad del error no se limita a las encuestas sino que abarca todo tipo de estadística, y la guerra para minimizarlo es una parte central del oficio de los expertos estadísticos.

Un resultado del esfuerzo continuo de perfeccionamiento es que la exactitud de cada dato no se logra de inmediato sino gradualmente, según se va obteniendo información adicional que permite afinar las estimaciones originales. De allí la incómoda necesidad de publicar continuas revisiones de los números, práctica común de los INEI de la mayoría de los países. Estados Unidos, por ejemplo, publica revisiones anuales de sus cifras del PBI de años anteriores, sorprendiendo al público que debe reacomodar sus explicaciones teóricas y políticas.

La nueva importancia de la estadística plantea un reto de gobernanza. Cada día es más necesaria la calidad y la autonomía de los proveedores de datos. El público debe comprender las limitaciones técnicas de ese oficio y respetar la honestidad de los técnicos, así como respeta a los meteorólogos que predicen la ruta de un huracán, aunque sabemos que también pueden equivocarse y deben estar continuamente revisando sus proyecciones.

jueves, 2 de mayo de 2013

Estadística y Datamining

Existen instituciones complejas que realizan miles de transacciones diarias para lo cual es necesario  tomar una cantidad similar o mayor de decisiones individuales o agregadas; estas instituciones por lo general trabajan con personas y atienden a personas, entre las instituciones a las que me refiero están los hospitales, clínicas, colegios, universidades, bancos, supermercados y empresas que brindan múltiples servicios o venden determinados productos.


El servicio o producto que se brinda, no sólo implica la entrega de este como tal, sino que además en su consecución hay un conjunto de datos que se generan a su alrededor: por ejemplo si se brinda un servicio de salud, se tiene todos los datos del paciente y del  mal que lo aqueja, está el médico que lo atiende, personal auxiliar y administrativo, la infraestructura que se debe usar, equipos,  materiales, sala de operaciones, servicios intermedios etc., es decir cuando un paciente ingresa a un establecimiento de salud de cualquier nivel, pone en funcionamiento todo su  sistema de atención y su sistema de información que va registrando datos.

Estos datos en conjunto pueden servir para a posteriori evaluar y conocer como se viene dando nuestro servicios a través de indicadores, con lo cual se pueden hacer las correcciones necesarias ahí donde hay falencias, demoras o muestras de poca eficiencia.

Si se cuenta con bases de datos corporativas (Datawarehouse) o por áreas específicas (Datamart), no solo podemos obtener información sino también conocimiento de lo que pasa en nuestra institución, para lo cual podemos extraer  información oculta y predecible de esas bases de datos, esto es lo que se denomina Datamining o Mineria de datos, el Datamining es una poderosa tecnología con gran potencial que ayuda a concentrarse en la información más importante de las bases de datos corporativas de por si complejas.  Las herramientas de Datamining predicen tendencias  y comportamientos, permitiendo a las instituciones tomar decisiones proactivas, conducidas por un conocimiento cercano de lo que acontece.

Las herramientas de Datamining pueden responder a preguntas de negocios que tradicionalmente consumen mucho tiempo para ser resueltas y a los cuales los usuarios de esta información casi no están dispuestos a aceptar. Estas herramientas exploran las bases de datos en busca de patrones ocultos, encontrando información predecible que un experto no puede llegar a encontrar porque se encuentra fuera de sus expectativas. Muchas instituciones y empresas colectan miles de datos y no saben qué hacer con estos. Las técnicas de Datamining pueden ser implementadas en plataformas ya existentes de software y hardware para acrecentar el valor de las fuentes de datos y puedan ser integradas a nuevos sistemas.

Las técnicas de Datamining ya están listas para su aplicación, ya que está soportado por tres tecnologías que son suficientemente maduras: a) Recolección masiva de datos b) Potentes computadoras y c) Algoritmos de Datamining.

Las técnicas más comúnmente (ver otras herramientas) usadas en el análisis en el Datamining son:
·         Redes neuronales artificiales.
·         Arboles de decisión.
·         Algoritmos genéticos.
·         Método del vecino más cercano
·         Regla de inducción (fuerte uso de la ciencia Estadística y las probabilidades)

Pero sin las técnicas de la Estadística no existe un análisis efectivo, sin análisis efectivo no existe inteligencia de negocios, explicación de los hechos o generación de conocimiento de una realidad concreta. Y entones ¿cómo se puede esperar sacar algo de la ingente cantidad de gigabytes o terabytes de datos y tomar buenas decisiones y consistentes que permitan hacer bien las cosas de mi institución? Con la Estadística, se puede transformar los datos en conocimiento sobre los procesos de su institución y su negocio.


lunes, 22 de abril de 2013

¿Dónde están los datos?




Cuando se lleva a cabo una investigación,  luego de definir el problema y las variables que explican o describen los hechos que van a ser  medidos y evaluados, es necesario ir pensando en los datos, ya que de nada servirá determinar el problema, los objetivos y las variables, si luego nos enteramos que es difícil obtener los datos, tanto a nivel primario como secundario.

En algunos casos por la naturaleza del problema y de la investigación sólo será posible utilizar datos secundarios, es decir datos que se encuentran en documentos o en base de datos, elaboradas a partir de fuentes primarias, y que en la mayoría de los casos corresponden a  datos estadísticos de información permanente que se genera en las diferentes instituciones del estado; por ejemplo: las defunciones, enfermedades, las microempresas creadas mensualmente, flujo turístico por tipo de hotel, casos o expedientes  judiciales resueltos, número de edificios en construcción, número de viviendas construidas por distrito, número de sentenciados, alumnos matriculados por tipo de escuela, comportamiento del dólar, producción por sector, etc. La lista puede ser interminable. ¿Pero dónde están esos datos?

El gran productor, de la mayoría de estos datos es el INEI, que se encarga de acopiar, organizar y difundir  en forma oficial las estadísticas nacionales, pero también están todos los Ministerios que en gran medida cuentan con datos e información sectorial respectiva y están dispuestos en bases de datos, archivos en formatos Excel, SPSS, DBF, SQL, PDF o TXT, a las cuales se puede acceder directamente o realizar algunas transformaciones, para ser utilizados según el interés particular. Incluso en algunos casos se brinda datos en serie de tiempo es decir el comportamiento de una variable a través de los días, meses o años.

Detrás de estos datos hay recursos  dispuestos: equipos, oficinas, sistemas, papelería y útiles de oficina y sobre todo personas (administrativos, de apoyo y especialistas) y en algunos casos hay estadísticos; estos datos son el producto de una serie de esfuerzos, que ameritan ser utilizados, lo cual implicaría, analizarlos, exprimirlos y torturarlos a fin de encontrar explicaciones más sustanciales a la situación que se estudia.

El no darle uso a los datos, se pierde recursos y  oportunidades de no encontrar la solución a problemas cotidianos, y a prever situaciones en este mundo tan complejo y cada vez más insalvable. Sin embargo muchas de las soluciones esta en los propios datos que genera el problema, que luego de un análisis multidisciplinario se puede construir salidas inteligentes, económicas y de beneficio común, usando herramientas tecnológicas, estadística y decisión.

Empecemos tratando bien a los datos es la materia prima de la estadística, hay que hacer que hablen. Evitemos caer en la infoxicación.

sábado, 1 de septiembre de 2012

¿Estadísticas? ...¿Para qué?



Carecer de datos de los hechos dentro y fuera de la empresa, impide decidir sobre bases racionales y adoptar medidas preventivas y correctivas a tiempo para evitar daños, en muchos casos irreparables. Casi todos lamentan que la medición sea crítica para el éxito y que la mayoría de los directivos no tengan habilidades cuantitativas adecuadas.

Las empresas que no use datos e información ni afronten debidamente las  nuevas exigencias de la sociedad de la información, no sólo perderán capacidad competitiva, sino que quedarán fuera de competencia ante los continuos cambios del entorno, poniendo en riesgo su continuidad. Para negociar, tomar decisiones, corregir problemas, aumentar la productividad, fijar precios, mejorar el mantenimiento y la disponibilidad de las máquinas e instalaciones, mejorar la concesión y cobranza de los créditos, se requiere  contar con datos estadísticos convertidos en información mediante técnicas estadísticas.

Toda decisión, análisis o presupuesto, quedará en el aire si no se cuenta con datos estadísticos suficientes y fiables. No sólo a nivel empresa, sino también a nivel país, los que más han avanzado son aquellos que hicieron de las estadísticas una herramienta fundamental. Sin estadísticas una empresa carece de capacidad para conocer qué actividades o productos le generan utilidades, y cuáles no. No contar con datos ni interpretarlos correctamente es como andar en la oscuridad.

Ante los siguientes interrogantes:¿qué clientes le generan los mayores beneficios? ¿qué zonas o regiones son las que generan mayores ventas en valor monetario y volúmenes? ¿cuáles son las reparaciones que más se han realizado en el último mes? ¿qué reparaciones han generado mayores egresos? ¿cuál es la capacidad de los diferentes procesos en materia de costos y calidad? ¿cuál es el nivel de permanencia de clientes? ¿cuál es el nivel de satisfacción de los clientes?; si dirige una clínica, ¿cuáles son las enfermedades que más se reportan?, si posee un restaurante, ¿cuáles son los platos más solicitados en un mes?, si dirige un hotel, ¿cuál es el tiempo promedio de estadía?, ¿la cantidad de clientes por zona o región?, ¿la cantidad de tiempo por región y su relación con el tiempo de estadía?. Estas son unas cuantas preguntas de las cuales no se podrán responder o generar información confiable, sino se cuenta con datos. Sino cuenta con las  respuestas, ¿cómo tomar alguna decisión? Es decir: ¿sabe realmente qué está ocurriendo en su organización?

Las estadísticas sirven para gestionar y mejorar procesos y actividades tales como: el control de calidad, el nivel de averías y sus frecuencias, Los niveles de productividad de distintos procesos, actividades y productos, los costos correspondientes a distintos tipos de conceptos y actividades, la gestión de créditos, cobranzas y la morosidad, los niveles de satisfacción de los clientes, los tipos de accidentes y sus frecuencias, ventas por clientes, vendedores, zonas y productos, predicciones de ventas por zonas, productos, servicios o sucursales, predicción de ventas por canales de comercialización, representación porcentual de distintos problemas y sus efectos económicos en la organización, productos más demandados a nivel global, por zona y por canal de comercialización, porcentajes de actividades generadoras de valor agregado para los clientes finales, de valor agregado para la empresa y carentes de valor agregado, tiempos promedios, máximos y mínimos de reparaciones por tipo de averías, cálculos de costes y en especial para el costeo basado en actividades, estadística del personal (directivos y empleados), etc.

¿Entonces por qué se usa tan poco la estadística y las estadísticas? en parte por una cuestión cultural de parte de los empresarios, pero en mayor medida por la falta de preparación de los profesionales, en materia estadística, sobre todo de aquellos que asesoran la gestión de las empresas. No hay duda que se debe concientizar, para luego pasar a capacitar. Realizar un diagnóstico para saber qué datos necesita la organización, ya que a partir de allí se diseñarán las aplicaciones informáticas más apropiados a las actividades, los procesos y requerimientos específicos de cada área en la empresa. Es cierto que la intuición nunca dejará de perder importancia, pero tener el respaldo de datos confiables permitirá adoptar decisiones sobre una base más apropiada.

Las estadísticas, acompañadas de poderosas herramientas informáticas, permiten a los directivos, asesores y personal, contar con la suficiente información para mejorar, a partir de ella, los procesos de la empresa, tomar mejores decisiones comerciales, mejorar la seguridad y hacer un uso mucho más productivo y provechoso de los recursos. Las estadísticas son fundamentales tanto para la administración en general y específica como las finanzas, las operaciones, las ventas, el marketing, las cobranzas, la logística y la gestión de personal, entre otras áreas y actividades de la empresa.

Hagámosle caso a Balmes, quien dice: “El olvido de una sola circunstancia nos puede llevar al error”

lunes, 12 de marzo de 2012

Buenas Prácticas Estadísticas


El INEI ha presentado una propuesta de normatividad (Código) con el fin de mejorar las buenas prácticas de las estadísticas en el Perú (http://www.inei.gob.pe/DocumentosPublicos/CBPE.pdf), esta propuesta es un conjunto de principios y buenas prácticas cuya finalidad será mejorar la calidad de las estadísticas oficiales, fortalecer la credibilidad y confianza de los usuarios.
Este Código, es uno de los tantos esfuerzos que viene haciendo el INEI (organismo rector de las estadísticas en el Perú), en el afán de contar con un Sistema Estadístico Nacional (SEN) similar al de los países desarrollados, pese a la poca importancia que siempre le han brindado los gobiernos de turno, en modernizar en todos los aspectos, este organismo rector del SEN.
Es indudable que el Código de Buenas Prácticas Estadísticas, una vez aprobado y asumido por los niveles sectoriales del estado, va a servir mucho y permitirá que los diferentes usuarios tengan mayor accesibilidad a las estadísticas, se conseguirá mayor eficiencia y mejorará la calidad de las estadísticas que se difundan.
Las estadísticas oficiales son una poderosa herramienta para la gestión y la toma de decisiones, pero muchas veces los que trabajan en la instituciones del estado, no se involucran o no entienden su importancia, con lo cual es necesario realizar actividades de sensibilización al respecto, para que conforme se imponga una cultura estadística, también se establecerá una cultura de toma de decisiones basadas en ella y se desarrolle capacidades y aptitudes para exigir y lograr oportunidad, precisión y calidad; y por ende la aplicación del Código de Buenas Prácticas Estadística.
No hay que olvidar que la razón de ser del SEN, son los usuarios de diferentes niveles culturales, sociales, académicas y de toma de decisiones. Los empleados y funcionarios que son parte del estado deberían, por propia iniciativa, no solo impulsar y hacer suyo el código, sino ocuparse en gran medida de sus usuarios naturales y ocasionales que requieren estadísticas de su sector. El INEI por su lado tiene la gran tarea de construir y propiciar la cultura estadística de los usuarios comunes y corrientes.
Como lo dice Hans Rosling, “… en una democracia, la toma de decisiones en última instancia la hace el pueblo, son pues, las estadísticas no sólo de contabilidad del Estado, debe ser entendidos y utilizados por muchos".